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miércoles, 5 de enero de 2011

A quemarropa

Y por increíble que parezca encuentro la combinación perfecta para quemarropa, dos años y medio después de que me la pidieran.

"Sonreíste a quemarropa contra el filo de mi boca"

Foto: Semeuse

sábado, 25 de diciembre de 2010

Marinero en tierra

Recuerdos de mi infancia...
Con estos versos me adentré en el mundo de la poesía, allá cuando tenía ocho añitos.

Qué altos
los balcones de mi casa!
Pero no se ve la mar.
¡Qué bajos!
Sube, sube, balcón mío,
trepa el aire, sin parar:
sé terraza de la mar,
sé torreón de navío.
-¿De quién será la bandera
de esa torre de vigía?
-¡Marineros, es la mía!

Ay, Alberti, en ocasiones yo también me siento como tú, como un marinero en tierra, estirando el cuello por la ventana intentando inútilmente vislumbrar algún destello azulado... Sube, sube, balcón mío...

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Investigando, investigando...

Tras mucho investigar, estos son los resultados que he obtenido:

1.- El poema de mi entrada anterior se titula "Canción para una chica que lloraba sola en Taramay". Taramay es al parecer un pueblito costero de la provincia de Granada.

2.- El autor de dicho poema es Miguel d'Ors, un poeta de Santiago de Compostela, nieto de Eugenio d'Ors y que aún sigue dando clases de literatura en la Universidad de Granada.

3.- El libro en el que aparecía el poema se titula "Vigo es Vivaldi", un libro que hace unos 3 o 4 años saqué de la biblioteca por pura casualidad. El autor es José Ramón Ayllón y el libro en el que la chica cuenta la misma historia de forma paralela se titula "Diario de Paula". Al parecer hay otros dos libros protagonizados por los mismos personajes, "Palabras en la arena" y "Otoño azul", los cuales tengo de repente muchas ganas de leer...

4.- El blog donde encontré la información sobre estos libros se llama "Retazos de sueños", y tengo la sensación de que he hecho un gran descubrimiento...

martes, 8 de diciembre de 2009

Poesía

Este fin de semana que he pasado en casa, he aprovechado para revolver entre las carpetas de cuando era pequeña, para cotillear las cosas que guardaba por aquel entonces y reírme un rato. Ya por aquella época me gustaba escribir (de hecho, creo que es algo que me ha gustado siempre), y lo hacía sin ningún orden ni concierto, en hojas cuadriculadas arrancadas de algún cuaderno y al parecer sin pararme a pensar en lo que quería escribir realmente (un poco como ahora).
En una de esas hojas hablaba sobre un libro cuyo nombre no recuerdo y que leí por aquel entonces. Solo recuerdo que transcurría en Vigo, que el protagonista era un chico y que luego había otro tomo en el que se contaba la misma historia desde la perspectiva de su amiga. En esa hoja que encontré, contaba que me gustaba mucho la idea del autor de intercalar su novela con fragmentos de otras obras, poesías o letras de canciones. Una de esas poesías me debió de gustar especialmente, porque la copié a continuación. No sé quién es el autor, pero lo cierto es que es preciosa, así que investigaré un poco a ver que encuentro sobre ella. La copio aquí:

Lágrima que yo he visto brotar de tu silencio
y de tus quince años
y cayó en una tarde con un algo de hoja
desprendida de un mayo...

Yo no sé de qué pena, de qué esperanza rota,
de que nombre venía,
ni siquiera si era tu primera lágrima de mujer
o la última de niña.

Yo pasé junto a ti como pasaba el viento
y el rumor de las olas.
Nunca sabré tu nombre. Nunca sabré el pasado
de esa lágrima sola.

Ni tú sabrás tampoco que una tristeza tuya
cruzó una vez mi vida.
La noche será corta. Mañana volverás
a ser una sonrisa.

Pero quiero decir que esa lágrima tuya,
cayendo inconsolable
de tus años --tan dulces, tan amargos, tan quince--,
desbarató la tarde;
que la playa y el verde de las enredaderas
y julio y sus gaviotas
se ensombrecieron cuando, a solas con el mar,
lloraste porque todo, porque nada, por cosas.